Cómo potenciar la inteligencia musical

La Inteligencia Musical es un territorio sensible en el que queda representada la esencia creativa y artística del ser humano. Un área que dispone a su vez de un lenguaje propio y universal que todos deberíamos potenciar, que todo niño debería tener a su alcance. A su vez, pocas capacidades requieren tanta sensibilidad y un dominio tan sutil del ritmo, de los tiempos, de los timbres y tonos…

Hasta el momento nadie ha podido situar en la historia cuál fue el instante concreto en que surgió la primera expresión musical. La antropología, de hecho, ha defendido que la música siempre ha estado ahí, formando parte de nuestra historia evolutiva, impresa en un rincón muy especial de nuestro cerebro. De hecho, se sabe que hace 40 mil años ya existían flautas con varios agujeros, como las encontradas en unas excavaciones en Alemania.

“El entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro porque el ritmo y la harmonía encuentran su camino en los más profundo del alma”.

-Platón-

Asimismo, y como curiosidad, hay trabajos que ya se aventuran a hablar de esa capacidad simbólica de los neandertales, donde llegaron perforar falanges de animales con un fin poco casual: usarlos como flautas para crear música. Es como si de algún modo el poder del sonido, la música y los cánticos -ya con fines ceremoniales, mágicos o lúdicos- fuera siempre algo propio de nuestra especie y de nuestros primos hermanos. Algo que en esencia parecía tener un propósito exclusivo: unirnos en grupos sociales.

No podemos olvidar que, tal y como nos informan los neurólogos, la música es una de las áreas que más placer nos proporciona, al igual que la alimentación o el sexo. Toda expresión musical es un canal para nuestro lenguaje emocional y además, tal y como nos reveló un estudio llevado a cabo por Gottfried Schlaug, un neurólogo alemán, la música favorece cambios estructurales en nuestro cerebro potenciando el desarrollo de la sustancia gris.

Trabajar nuestra inteligencia musical es pues una forma excepcional de potenciar muchas otras áreas de nuestra vida.

La Inteligencia Musical y Howard Gardner

Han pasado más de treinta años desde que Howard Gardner publicó su obra de referencia: “Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences”. A día de hoy todos hemos oído hablar de la teoría de las inteligencias múltiples y de esas 9 capacidades humanas donde la Inteligencia Musical, cómo no, ha tenido siempre una posición especial por ser en sí un lenguaje propio y un rincón para la expresión de las sensibilidad.

“Sin música la vida sería un error”.

-Friedrich Nietzsche-

No vamos a entrar aquí en la validez o no de esta clasificación. Algo que ya sabemos todos es que el tema de las Inteligencias Múltiples de Gardner es un aspecto tan alabado como criticado por quienes defienden un único factor de inteligencia (el factor G de Spearman). Sea como sea, algo que sí nos ha permitido este enfoque es ver el intelecto de un modo mucho más amplio, hasta el punto revolucionar– para bien– el mundo de la pedagogía y la educación.

En lo que respecta a la Inteligencia Musical, Howard Gardner afirma en sus libros que en realidad estamos ante una competencia intelectual separada, cuya función puede ubicarse en un área particular del cerebro. Así, mientras que las habilidades lingüísticas se lateralizan “casi” exclusivamente en el hemisferio izquierdo, la mayoría de las capacidades musicales se concentran en la mayoría de personas, en el hemisferio derecho.

Por otro lado, algo que nos sugiere desde siempre el propio Noam Chomsky es que las personas estamos genéticamente predispuestas a la comunicación y al aprendizaje del lenguaje articulado. Howard Gardner tampoco se queda atrás y nos indica algo en lo que muchos expertos también están de acuerdo: los niños recién nacidos también están predispuestos de forma natural a la música y a esos elementos que la definen, como es el tono, la melodía, el ritmo…

Sin embargo, Gardner cita en sus trabajos a Jeanne Bamberger, un músico y psicólogo del Massachusetts Institute of Technology, un experto quien insiste en que “el pensamiento musical implica sus propias reglas y limitaciones y no puede ser asimilado al simple pensamiento lingüístico o lógico-matemático”. Estaríamos por tanto ante un tipo de capacidad, de inteligencia que debería ser potenciada desde bien temprano en el ser humano.

¿Cómo podemos potenciar la Inteligencia Musical?

Sabemos que hay personas que nacen con una habilidad natural para la música. De hecho, tenemos ejemplos asombrosos, como el caso de Anthony Thomas “Tony” DeBlois un joven ciego y con Trastorno del espectro autista (TEA), que domina más de 20 instrumentos musicales y que toca de memoria más de 8.000 composiciones.

“Si no fuera físico, probablemente sería músico. A menudo pienso en música. Vivo mis sueños en música. Veo mi vida en términos musicales”

-Albert Einstein-

Ahora bien, el hecho de llegar al mundo sin tener ese interés temprano y asombroso por el mundo de la música, no significa ni mucho menos que no podamos disponer de una buena Inteligencia Musical. Lo que se necesita es de un entorno familiar y educativo que facilite un acercamiento natural hacia esta disciplina, ahí donde desarrollar los aspectos creativos de la música, donde trabajar este tipo lenguaje donde se combina el mundo emocional, la curiosidad, los patrones rítmicos, las canciones…

La Academia de Artes Escénicas de Liverpool, creada por Paul McCartney, por ejemplo, sostiene esta misma filosofía.

Habilidades que trabajar para potenciar la Inteligencia Musical

Son muchos los músicos, los psicólogos y pedagogos que afirman algo realmente positivo y que deberíamos tener en cuenta: la música es un factor de bienestar y un canal para mejorar la autoestima de los niños. No solo fomenta la creatividad, sino que mejora la atención, reduce la ansiedad, favorece la reflexión y mejora las relaciones sociales.

Por ello, nunca está demás adentrar de forma temprana a los más pequeños a ese universo musical donde trabajar las siguientes habilidades:

  • Identificar el ritmo, el tono, la melodía de una pieza musical.
  • Desarrollar la capacidad para reproducir una canción o incluso de modificarla.
  • Potenciar la capacidad para conectarse emocionalmente con una melodía, a una pieza musical o una canción.
  • Conocer diversos géneros musicales.
  • Saber identificar instrumentos.
  • Potenciar la capacidad para improvisar sonidos con ritmo mediante cualquier tipo de objeto.
  • Habilidad para componer músicas y canciones.

Para concluir, la expresión musical es una forma natural de comunicación humana, es un flujo rítmico que nos ha cautivado desde el principio de los tiempos y que a su vez, tiene la capacidad de mejorarnos como persona, de favorecer nuestro desarrollo cerebral. Pongamos entonces adecuados medios y recursos para que los más pequeños tengan a su alcance este poder, este modo de expresión con el cual enriquecer su vida mucho más.

Fuente: La Mente es Maravillosa

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