Villa-Lobos y el desprendimiento artístico

Cuando hablamos de cualquier tipo de creación artística, desde la literatura hasta la música, nos preguntamos cuál es la emoción o el motor que mueve al creador a realizar su obra. Es interesante cuestionarse el origen primario de la creación, para así poder comprender mejor su esencia, ya que, si malinterpretamos el mensaje, nos estaríamos perdiendo el verdadero significado de lo que se nos quería transmitir.

No obstante, hay un problema que no podemos omitir, y es que a veces importa realmente poco la situación por la que estuviese pasando el artista cuando hizo su obra. Con cierta frecuencia histórica, la creación artística ha sido capaz de transcender al propio creador, haciendo que surja así un desprendimiento de la obra de su propio progenitor. De esta manera, cuando una obra es finalizada, cobra una personalidad propia, que está ahí esperando ser escuchada por los demás. Está deseando ser descifrada por aquellos que entren en contacto con ella.

Es habitual en el arte que los creadores busquen aumentar su prestigio y su fama. Algo sin duda natural, todos queremos sentirnos reconocidos por nuestro trabajo. Sin embargo, aun con ese sentimiento posesivo hacia nuestras creaciones, estas siguen siendo independientes, como el hijo que crece y decide tomar su propio camino. Por esta razón, no hay actitud más altruista que al del autor o compositor que no escribe para sí mismo, sino para el mundo. No desea aumentar su patrimonio, sino aumentar el patrimonio de la humanidad.

Un buen ejemplo que podría ilustrar este comportamiento es el compositor brasileño Heitor Villa-Lobos. Fue uno de esos casos en los que parece ser la propia naturaleza quien escoge a aquellos que han de destacar. Prácticamente todos sus conocimientos musicales fueron obtenidos de forma autodidacta, y cuando escuchamos su obra y leemos alguna de sus biografías, veremos en él una actitud poco frecuente en el mundo del arte. A veces da la sensación de que, al igual que la naturaleza le regaló este don, él componía como forma de agradecimiento. Es la perfecta encarnación del artista que crea de manera natural y necesaria.

Esto produce que veamos en Villa-Lobos un gran ejemplo de desprendimiento artístico. Un día, el crítico Slonimsky entrevistaba a Villa-Lobos acerca de una obra recién estrenada, El Centauro de Oro. La sorpresa de este señor fue máxima cuando Villa-Lobos, con su característica sonrisa y el puro colgando de la boca le dice: «yo nunca sé que sucede con mis manuscritos, siempre hay gente que se los lleva y no vuelvo a verlos«. Nótese la despreocupación total hacia su propia creación, demostrando así que ya no se trata de su obra, sino de arte puesto al servicio del propio arte.

22 de julio de 2018.

David Edson Miglirioni Soterio

Visiten nuestras FANPAGES

https://www.facebook.com/MusicaEsVidaFeliz/

https://www.facebook.com/PartiturasEnPdf/

https://www.facebook.com/ComoTocarViolin/

https://www.facebook.com/CanalEducativa/

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: El contenido está protegido !!