El jazz moderno

¿Qué es el Jazz Moderno? Los autores de Guía Universal del Jazz Moderno han recurrido a la definición convenida internacionalmente, que parece libre de toda controversia: el jazz que se viene haciendo desde la década de 1940 o, incluso, el jazz posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto bélico ha cambiado el mundo en muchos aspectos, sobre todo en la cuna del jazz, Estados Unidos, que se confirmó como primera potencia económica mundial tras su victoria sobre el Eje. Pero Estados Unidos no es el único escenario del jazz, que hoy es un estilo casi universal, fusionado con músicas de todo el mundo, y que ha trascendido las fronteras entre el Oriente y el Occidente, entre Islam y Cristiandad, y muchas otras. Por otra parte, esta definición es tan simplista como casi toda definición, o incluso más pues, ¿acaso es mayor el cambio que se produce entre el swing de la década de 1930 y el bebop –primer estilo del jazz moderno–, que entre el hard bop de los 50 y el jazz fusión del álbum Bitches Brew de Miles Davis? Desde luego que el bebop fue lo que muchos querrían llamar una «revolución», pero no lo ha sido menos el funk de Head Hunters de Herbie Hancock, o la fusión con pop-rock de Pat Metheny. ¿Acaso los límites históricos del jazz moderno pretenden hacernos creer que se trata de una música de la posguerra –y, por tanto, de la paz– y de la conciliación mundial? ¿Se trata nuevamente de una categoría jerárquica que acomoda la terminología al desarrollo del estilo en su supuesta meca, los Estados Unidos?

Pese a las contradicciones, la delimitación cronológica del jazz moderno no constituye una traba ni un punto de partida equivocado para la elaboración de una guía como la que aquí comento. Las categorías pueden y deben someterse a revisión historiográfica periódicamente, pero también es cierto que constituyen un marco convencional preestablecido, al que muchas veces hay que obedecer forzosamente por motivos editoriales o comerciales. Efectivamente, los autores de esta guía manifiestan en la introducción poner su trabajo al servicio de apoyar o de complementar los dos volúmenes de la historia del jazz clásico y moderno que Frank Tirro ha elaborado para la misma editorial Robinbooks de Barcelona.

La guía está ordenada alfabéticamente, y comprende fundamentalmente voces de intérpretes, aunque también de compositores, arreglistas, y, en mucha menor medida, de conceptos. La selección de artistas e intérpretes sigue un buen criterio, de manera que, como reza la introducción, «no están todos los que son, pero son todos los que están». Con su dilatada experiencia, los autores Juan Giner, Joan Sardà y Enric Vázquez no se han permitido ningún descuido en este aspecto, y no echo de menos a ninguna figura canónica del jazz. En contrapartida, la cantidad de voces que ofrecen un tratamiento histórico sobre algunos conceptos tales como «Big Bands», «Arreglos» y las dedicadas a instrumentos, es menor incluso que una por cada letra del abecedario. Aunque un glosario compense sólo parcialmente esta carencia con un tratamiento mucho más reducido y no histórico de algunos otros términos y conceptos –sobre todo de aquellos menos evidentes o directamente importados del inglés– se echa de menos que en una «guía» podamos ser conducidos a través de la oscuridad mediante la presentación de contenidos que para el neófito puedan resultar extraños.

Si nos aventuramos a dejarnos guiar, nos sentiremos también abandonados a nuestra suerte por ciertas ausencias de información en el contenido de las voces de intérpretes, que responden a la decisión que los autores manifiestan en la introducción, de haber optado por recurrir a la discografía como la fuente primaria principal y –me atrevería a decir– exclusiva. Los análisis de esas fuentes son ricos en adjetivación y en referentes comparativos, pero convierten al lenguaje musical en el único protagonista de la historia del jazz, de una historia que, por otra parte, debido al formato propio del género guía/diccionario, no puede ser narrada –pese a que en este caso aspira a ello– sino estructurada en voces.

La conclusión es que los autores han pretendido contarnos una historia evolutiva –y a veces con cierta tendencia teleológica- del lenguaje del jazz, troceada en biografías y comentarios sobre discos agrupados por autor/intérprete. El desarrollo de los análisis discográficos es tal vez más propio de una guía del comprador o del coleccionista de grabaciones. Aunque también eso deba contemplarse en una guía de este tipo, debe valorarse en qué medida una presencia excesiva puede restar espacio a algunos aspectos ausentes de la biografía de los autores/intérpretes. Es el caso, por ejemplo, de los clubes donde tocaron o las escuelas por las que pasaron, que son meramente mencionados sin que en lugar alguno reciban la atención que merecen. Las instituciones forman parte del jazz y de su historia tanto como los intérpretes o los instrumentos. El apéndice sobre las discográficas palia sólo parcialmente esta carencia.

Los jazzmen españoles son todos llevados hasta un apéndice final independiente y general sobre el jazz en España desde la datación de su presencia más temprana, en 1919. Las grandes figuras como Tete Montoliu y Pedro Iturralde aparecen integradas en este tejido histórico, narrado con interés y con atención hacia los clubes, salas e instituciones, muy al contrario de lo que hemos visto que sucede en las voces. El hecho de que se las separe y margine del cuerpo principal de la guía no es necesariamente un síntoma de menosprecio pero, una vez más, rodea a lo español de un halo de alteridad, frente a la presunta normalidad de lo internacional. Una misma perspectiva alienante es la que ha llevado a los autores ha dedicar una voz al “Órgano y otros instrumentos ‘menores’”. Las comillas que rodean a la palabra “menores” parecen pedir clemencia por el uso de un vocablo tan inadecuado. Se refiere a la trompa, la tuba, el oboe, el fagot, el violín y otros instrumentos más asociados a la orquesta sinfónica, y algo menos frecuentes en el jazz que el saxofón, la guitarra, la batería, el contrabajo o el piano.

Pese a las objeciones, la guía resulta útil para conocer las grabaciones de quienes integran el canon del jazz, así como para formarse un criterio de estilo cotejando los análisis con la discografía destacada en cada voz.

Fuente: Mundo Clásico

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