Funcionamiento físico del sonido

Todos escuchamos música. Cada persona tiene sus preferencias y sus estilos musicales favoritos, pero todos consumimos música.

Esto ocurre, en cierta parte, porque con ella conseguimos transmitir sensaciones difícilmente explicables, o sentirnos identificados con nuestro propio estado emocional.

No obstante, a veces pasamos por alto que la música, aparte de ser un arte, también está compuesta por fenómenos físicos.

En primer lugar, consideramos como música al arte que trata de organizar los sonidos con la intención de crear una reacción en el oyente que la percibe.

Por lo tanto, sabemos que la música trabaja con sonidos, algo obvio. Pero ¿qué es realmente un sonido? La respuesta es mucho más científica que artística: el sonido es cualquier fenómeno que ocurre a través de la propagación de ondas mecánicas.

Estas ondas transportan energía, pero no materia, y necesitan un medio elástico por el cual viajar: agua o aire. De forma que en el vacío no existe sonido.

Esto nos lleva a otro de los elementos más fundamentales de la música, el silencio. En nuestro mundo no se dará jamás una situación de silencio objetivo, como comentábamos en el caso del vacío cósmico.

Funcionamiento físico del sonido

Sin embargo, en música utilizamos el llamado silencio subjetivo. Lo podríamos definir como una intencionada ausencia de sonido con fines dramáticos.

La realidad es que nuestro espectro audible es mucho más limitado que el de otras especies, permitiéndonos solo escuchar las ondas que vibren en una frecuencia entre 20 Hz y 20kHz.

Esto sería aproximadamente diez octavas. Cuando nosotros producimos un sonido a través de algún instrumento musical, estamos creando, en realidad, unas vibraciones que producen ondas sonoras comprensibles para nuestro sistema auditivo.

La música, para poder clasificar los sonidos utiliza diversos parámetros. Estos son la altura, la duración, la intensidad, y el timbre.

La altura hace referencia a la frecuencia de vibración del sonido, siendo una frecuencia baja un sonido grave, y una frecuencia alta un sonido agudo.

La duración simplemente nos habla del tiempo durante el cual se mantiene el sonido. La intensidad viene definida por la amplitud de la onda sonora, o sea, la cantidad de energía acústica que posee el sonido.

Para nosotros esto se traduce en un sonido fuerte o suave. Por último, el timbre es el elemento que nos permite reconocer cuál es la fuente que emite el sonido.

Dependiendo del medio que utilicemos, la onda sonora tendrá una forma distinta, permitiéndonos diferenciar la procedencia del sonido.

Las distintas combinaciones y los juegos realizados a partir de estos parámetros es lo que forma la música.

El sonido y el silencio son la materia prima de este arte tan sublime. Por eso, conocer su funcionamiento científico es crucial para cualquier amante de la música.

15 de agosto 2018.

David Edson Miglirioni Soterio

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