La improvisación en el arte y sus beneficios psicológicos

Como ya avanzamos en anteriores post  la creatividad y la improvisación, pueden constituirse en un poderosa herramienta para el desarrollo personal.

Las artes escénicas se encuadran en el desarrollo de la improvisación dentro de  6  puntos: espacio, vínculo, deseo, circunstancias, emergencia y estado. Pero debemos entender que no hay formas de aprender a improvisar, ya que como dice Stephen Nachmanovitch esa no es la pregunta, la pregunta sería ¿qué nos impide improvisar? la esencia, la creatividad ya está en nosotros, es más, somos nosotros, lo que hay que trabajar son los bloqueos que impiden que la esencia aflore.

La creatividad está en nosotros, es un juego de tensiones opuestas. Cuando abandonamos el juego, es cuando la pesadez se instala, porque el conocimiento del proceso creativo no puede sustituir a la creatividad.

Podemos concebir la improvisación como:

  1. Espacio: nos ayudará a situarnos, por ello debemos cocrear ese espacio con los otros para hacer un lugar común.
  2. Vínculo: nos ayuda a establecer la relación con lo otros, creando un universo completo de sensaciones.
  3. Deseo: debemos hacer presente nuestro deseo y llevarlo al límite, pero siempre pasando por las personas que nos rodean.
  4. Circunstancias: exploración de contenidos, emociones y sentimientos.
  5. Emergencia: resolver la circunstancia pronto y sin previa preparación.
  6. Estado: cada uno debe de crearse su propio estado físico y psíquico estando presente en el aquí y ahora.

La improvisación si la utilizamos como herramienta de desarrollo personal, nos obliga a estar  preparados para cualquier incidencia, pues no hay nada predecible ni perfecto en este contexto, pues una improvisación, si mil veces se hiciese, mil veces sería distinta.

Stephen Nachmanovitch, nos dice que crear es para el ser humano tan natural como respirar. La Inspiración se produce cuando el artista recibe una intuición directa sobre la belleza, sobre la verdad, luego hay un momento de retención en dónde esa inspiración se mastica para ser plasmada en algún medio, para posteriormente ser respirada, pero en la improvisación solo hay un tiempo, el aquí y ahora, el tiempo real, dónde todo ese proceso de “respiración” sucede en uno solo, dónde el improvisador tiene que aprender a trasladar esa inspiración al mundo real.

Y aquí volvemos al juego, porque solo permitiéndonos jugar seremos capaces de crear el campo, el contexto necesario dónde desarrollarnos y conectar con nuestra esencia, pues lo importante no es lo que hacemos, si no cómo lo hacemos,  de ahí que el desarrollo de las habilidades y las destrezas, como adultos que somos, solo podemos conquistarlos a través de  darnos tiempo, darnos espacio, y experimentar, encontrando el placer en ello y no entendiéndolo como una pérdida de tiempo.

La llave que abre nuestra capacidad creativa y habilidad de improvisación es la práctica en dónde estamos expuestos,  en la búsqueda aún más que en el hallazgo o en ser hallado.

Fuente. Psicología en Madrid

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