Los pasos para escribir la letra de tus canciones

Escribir letras de canciones es todo un arte y otra parte importantísima de la composición de canciones.

No es tan difícil como piensas.

Hay personas a las que no les cuesta nada y en un momento tienen una letra preparada sin seguir ninguna metodología concreta ni ningún patrón.

Si tú eres de esas personas a las que les cuesta saber por donde empezar a escribir o si eres de las que escriben sin problema pero hoy te has despertado con un bloqueo, voy a proponerte algunas ideas que puedes seguir paso a paso para escribir tus propias letras.

Cuando tienes que escribir letras de canciones te puedes encontrar con estos tres supuestos:

  1. No tienes la música ni la melodía de voz.
  2. Tienes la música pero no la melodía de voz.
  3. Tienes (o no) la música y la melodía de voz.

Vamos a ver los pasos para cada uno de estos supuestos:

Como escribir letras de canciones cuando no tienes ni la música ni la melodía de voz

Esta es la manera fácil de escribir letras de canciones, pues no tienes limitaciones de ningún tipo, sólo tienes que ponerte a crear.

Cuando tengas que hacer la melodía de voz y la música es cuando empezarán las complicaciones, pero por ahora no tienes más que disfrutar del proceso de creación.

Vale, no tienes ni idea de por donde empezar, ¿verdad?

¿Qué tal si definimos una temática para tu canción?

Se trata de decidir de qué quieres que vaya la canción.

Es un buen primer paso por el que puedes empezar porque te ayuda a focalizar tu atención en torno a algo concreto.

Depende del estilo para el que vayas a escribir la canción la temática suele ser bastante afín.

En heavy metal, por ejemplo, las letras pueden ir desde amor/ desamor, a batallas, viajes en moto, la destrucción del planeta…

En baladas, el tema amor/ desamor se lleva la mayor parte.

En música dance, la fiesta y pasarlo bien…

Te haces una idea, ¿verdad?

Pero las posibilidades son infinitas, no tienes por qué cerrarte a las temáticas de siempre, puedes escribir sobre lo que quieras. ¡Experimenta y diviértete!

Ten en cuenta que no tienen que ser escritos basados en hechos reales o de experiencias vividas. Puedes escribir, por ejemplo sobre un mono submarinista que está buscando un tesoro enterrado en el fondo del mar y no va a pasar nada, sólo arrancarás alguna sonrisa.

Para empezar a escribir la letra de tu canción, puede ayudarte escribir una frase corta que defina la temática.

Explicando tu historia

Una manera muy sencilla de estructurar la historia que tienes que explicar es mediante las estrofas.

Lo habitual es poner en antecedentes al que escucha o lee la letra con una introducción que puede estar en la primera estrofa.

Puedes hablar del pasado, de cómo empezó todo.

En la segunda estrofa puedes hablar de cómo están las cosas en este momento, del presente.

Puede ser más o menos lo mismo de lo que hables en el estribillo pero con otras palabras.

Finalmente, queda hablar sobre el futuro, o si es una historia del pasado, de cómo acabó todo.

El caso es que sigas un orden cronológico para explicar los sucesos, porque eso le dará un sentido a la canción y quedará mucho más cerrada.

Hay quien escribe letras de canciones y no tiene en cuenta este orden cronológico, sino que va repitiendo lo mismo en cada estrofa con diferentes palabras (pasado, presente o futuro).

No tienes por qué ceñirte a este esquema, pero quizás te ayude echar mano de una estructura para que te salga algo más sólido.

El caso es que tú decides cuál es esta estructura. Si quieres que sea pasado – presente – futuro o quieres hablar sólo del pasado, sólo del presente o sólo del futuro.

Lo importante es tener definida la historia que quieres contar para no irte por las ramas.

Escribe una frase corta que resuma de lo que quieres hablar en cada estrofa, para que luego sea más fácil desarrollarla.

Es hora de estructurar la canción

Depende de cada canción, pero es bastante habitual que las canciones tengan un estribillo que se va repitiendo varias veces a lo largo de la canción.

Ese estribillo puede ser un resumen en pocas líneas del tema sobre el que quieres hablar.

Puede ser lo primero que escribas, ya que te puede ayudar a escribir el resto de la canción, ya que con él definirás aún más la temática.

Por ejemplo, si la temática es amor, puedes hablar de dos amantes que viven separados por la distancia y ya tienes una variación más.

Una vez tienes el estribillo, puedes definir cuánto quieres que dure la canción.

En función de eso, tendrás que escribir las estrofas. Una, dos, tres… depende de cuán larga quieres que sea tu canción.

En algunas ocasiones se suele escribir un puente que conecta la estrofa con el estribillo. Suele ser más corto que la estrofa, y puede ser todo el rato igual o lo puedes ir cambiando en cada estribillo.

Puedes designarlos con letras para que después sea mucho más fácil componer la música.

Por ejemplo, la estrofa sería A, el puente sería B y el estribillo sería C.

Es bastante habitual encontrarte una estructura como esta: A + B + C + A + B + C + A + B + C

Pero tú puedes ponerlo como quieras.

Es importante que el orden que elijas para escribir tenga sentido en tu historia.

Longitud de cada frase

Que cada frase tenga más o menos la misma longitud te ayudará mucho a la hora de ponerle música a tu letra.

Una estructura muy cómoda para luego componer la música suele ser con 4 frases de igual longitud para las estrofas, dos frases para el puente y cuatro frases para el estribillo, aunque por supuesto, nuevamente depende de ti y de lo que quieras hacer con tu canción.

Si es tu primera canción, quizás prefieras no complicarte mucho y hacerla sencilla, pues a medida que vayas cogiendo práctica te irá saliendo cada vez mejor.

Ahora que tienes tu letra para la canción, queda ponerle música y melodía de voz.

¿Cómo lo hago si tengo la música pero no tengo ni la melodía de voz ni la letra?

De esta manera también es importante seguir unos pasos.

Más o menos vas a tener que hacer lo mismo que antes, pero en este caso vas a tomar menos decisiones a la hora de escribir la letra de la canción.

No obstante, sí puedes decidir respecto a la temática y la manera de explicar la historia y la manera de trabajar hasta ahí, va a ser la misma que te he indicado antes.

Te recomiendo que escuches la música antes de decidir la temática para ver si encaja.

Por ejemplo, si es una canción alegre, hablar de un tema como la muerte puede quedar un poco raro, aunque por supuesto se puede hacer, ¿porqué no?

Descifra la estructura de la canción

Tienes que analizar con mucho cuidado la música y estructurarla.

Es lo mismo que hemos hecho antes, sólo que ahora te viene dado por la música, sólo tienes que prestar atención y coger un papel y lápiz.

Escucha cuántas veces se repite cada parte a lo largo de la canción.

Identifica cuántas estrofas caben, cuántos estribillos y si hay puentes.

Ponles una letra identificadora. ¿Por ejemplo, A + B + C?

Quizás prefieras hacer esto antes de decidir la historia (imagínate que hay sólo dos estrofas y tú quieres estructurar pasado – presente – futuro). Aunque siempre puedes añadir una estrofa más a la canción.

La longitud de la frase la decides tú

A la vez que decides la longitud de la frase tienes que decidir cómo quieres que sea la melodía de voz.

Lo primero es saber cuántas frases van a haber. Para ello puedes contar las vueltas que da la música.

Lo habitual es que si son pares hagas un número par de frases y si son impares impar, aunque no tiene que ser así obligatóriamente, la penúltima la puedes dejar en silencio o dejarla sostenida para que cubra la frase que falta.

Una vez definas cuantas frases hay en cada parte (A, B o C), sabrás de donde a donde tiene que ir tu frase.

Puedes empezar por escribir una frase e intentar encajarla en ese intervalo. Ten en cuenta que puedes jugar con la velocidad.

Cantando más deprisa o más despacio podrás encajar más sílabas por nota o menos.

Y ahora, ¡a escribir!

¿Y si ya tengo la música y la melodía de voz pero aún me falta escribir la letra?

En este caso, será lo mismo que cuando no tienes la melodía de voz, la única diferencia es que no decidirás tú la longitud de cada frase.

Cada nota de la melodía te dirá cuántas sílabas puedes poner en una frase, aunque algunas veces puedes jugar con eso y poner una palabra entera en una sola nota.

Así sabrás qué duración aproximada tiene que tener cada frase.

Cuántas frases tienes que poner en cada estrofa, en el puente (si lo hay) y en el estribillo, también vendrá definido.

Vuelve a coger papel y lápiz para escribir la estructura de la canción, las frases por estrofa y el número de sílabas por frase.

Un truquito que a mi me va muy bien es escribir lo primero que te venga a la cabeza, aunque no tenga ningún sentido, con las sílabas correctas por frase. Eso te da una guía escrita que te ayudará mucho a la hora de escribir la letra definitiva.

¿Y qué tal si le damos un poco de gracia a tu letra?

Hay palabras muy poderosas que cuando las pronuncias se te llena la boca y te pueden ayudar a darle garra a tu canción.

Úsalas sobretodo en el estribillo si quieres darle más fuerza que al resto de la canción, para que sobresalga.

Aquí tienes algunos ejemplos en español: «Puño, amor, alma…»

Y en inglés: «power, love, scream…»

Si hay un momento de la canción en la que acabas una frase de golpe con la música o quieres cortar la frase, puedes utilizar una palabra que acabe en consonante. En inglés se suele usar mucho para este recurso las acabadas en «st».

Si este artículo te ha ayudado a salir de tu bloqueo temporal o te ha dado inspiración para escribir tu primera letra, ¡me encantará saberlo! ¡Utiliza la sección de comentarios!

Ah! y no olvides compartirlo para hacer de este, un mundo más musical.

Fuente: Vokalo

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