El trabajo del luthier

Artesano de la madera y las cuerdas, meticuloso productor de instrumentos que terminan llenando almas de alegría, heredero de una de las profesiones más legendarias de la historia que nos rodea, así es el denominado luthier, un profesional que a día de hoy sigue creando y reparando las herramientas de los intérpretes musicales.

Todo músico debería conocer el significado de la palabra luthier, persona encargada de convertir una serie de maderas (jacaranda, ebano, pino abeto, nogal…) en un instrumento de cuerda —como son guitarras, violines, violas o violonchelos— fabricados a medida para cada comprador. Proveniente del francés luth, a su vez procedente del árabe al-ʿūd (‘laúd’), este término lleva consigo un gran arte legendario que ha sufrido pocas modificaciones a lo largo de los siglos.

Un luthier no es un mero fabricante, un luthier debe sentirse profundamente conectado con la música para poder transformar con sus manos una serie de piezas de madera, metal y cuerda en una pieza que llenará espacios y frenará el tiempo (en caso de ser utilizado con maestría).

Puede que el propio luthier no se considere parte del proceso artístico de la creación musical, pero muchos opinamos que la propia acción de un luthier es un arte en sí. Basta con verles en acción para entender el universo de detallismo y delicadeza que se respira cada día en sus talleres.

En el siguiente documento audiovisual realizado para la televisión argentina podemos deleitarnos con una gran entrevista a un maestro de este arte a la vez que se nos muestra el complejo proceso de creación de una guitarra de autor.

El luthier normalmente heredaba la profesión por motivos familiares, pero la profesionalización de la sociedad ha llevado también a mostrar casos como el de Julio Malarino, el bonaerense que protagoniza el anterior mini documental, quien encaró la profesión a través del estudio de Diseño Gráfico en la Facultad de Arquitectura de la UBA (Universidad de Buenos Aires).

En su caso Julio tuvo que ampliar sus estudios para convertirse en Luthier. Aparte de ponerse a las órdenes de un maestro, la formación teórica vino gracias a la investigación autodidacta de documentos como libros sobre dicho arte.

Como bien nos dice Julio, la producción en serie de instrumentos como la guitarra es compatible con la labor del luthier, ya que un principiante no puede permitirse gastar el dinero que puede costar una guitarra de estos niveles. Es totalmente necesario que existan las dos industrias para que tanto el perfil de principiante como el de profesional puedan ver cubiertas sus necesidades tanto económicas como de calidad sonora. Mientras grandes fábricas producen cientos de guitarras al mes, un luthier como Julio realiza entre 10 y 12 guitarras por año.

En la actualidad no solo se considera luthier a aquellos que fabrican instrumentos, también a aquellos que los reparan.

 

Fuente: Musicopolix

 

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