La creatividad en la música

Las artes en general están muy relacionadas con la creatividad y la música, en particular, colabora implícitamente en su desarrollo.

La educación musical ha de permitir que el niño/a pueda expresarse musicalmente, es decir, descubrir, sentir, hablar… a través de la música. Cuando un niño/a crea música y la utiliza para comunicarse se está identificando con el producto obtenido y con los materiales que ha utilizado (voz, instrumentos, cuerpo, objetos,…). El sistema escolar ha de fomentar un tipo de enseñanza musical en la que los métodos utilizados favorezcan el desarrollo de la creatividad.

Schafer (1988) describe la enseñanza de la música a partir de cuatro supuestos básicos:

  1. Descubrir las potencialidades creativas de los alumnos/as para hacer su propia música. Todos son capaces de realizar una pieza musical.
  2. Presentar los sonidos del entorno, reconocer y valorar el paisaje sonoro.
  3. Buscar un espacio común donde puedan encontrarse todas las artes.
  4. Sensibilización sonora, considerar la importancia de cada uno de los sonidos.

Una clase de música creativa es un grupo de estudiosos que juntos quieren investigar con el sonido. El maestro inicia la sesión preguntando o planteando un problema y a partir de ahí participará junto a los alumnos/as en el acto de descubrir. “La clase debe convertirse en una hora de mil descubrimientos y el secreto está en la pregunta formulada” (Schafer, 1988).

Un currículum creativo que desarrolle la musicalidad implica la utilización de técnicas creativas en la clase de música: trabajar en un clima de libertad donde se respeten las preguntas de los niños/as, se diseñen y planifiquen actividades, se valore la originalidad, se potencie la práctica y la experimentación sonora, se desarrollen habilidades en los instrumentos musicales, se creen esquemas propios de trabajo, se fomente el diálogo y el intercambio de opiniones. Hay que llevar a cabo actividades que permitan la libre expresión sonora, es decir, disfrutar haciendo música.

La música es expresión, energía, arte, creación, en la que todos han de esforzarse en buscar nuevas soluciones a los problemas.

  1. ¿Qué se considera por creatividad?

La creatividad es entendida como la capacidad o habilidad de plantear, identificar o proponer problemas. Se enfoca desde una doble vertiente:

–         Como proceso.

–         Como una característica de la personalidad.

Al pretender desarrollar la creatividad es necesario considerar que en ella intervienen hábitos, creencias, destrezas y el entorno social. Cada tarea dirigida al desarrollo de la creatividad deberá ser global.

Los indicadores de la creatividad son: originalidad, fluidez, flexibilidad, redefinición, inventiva, análisis, síntesis y sensibilidad ante los problemas. 

  1. ¿Qué entendemos por música?

Por música podemos entender el arte de los sonidos, conjunto de voces o instrumentos o composición musical.

Existen varias clases de música como la música celestial (palabras elegantes y promesas vanas), aleatoria o música de azar (se deja a libre elección del intérprete determinados aspectos de la obra), atonal (no existe la tonalidad), concreta (crear un nuevo arte musical a partir del material sonoro depositado en el surco del disco), de cámara (destinada a un conjunto reducido de intérpretes. Sus forma principales son la sonata, el lied, el dúo, el trío, el cuarteto y el quinteto), de programa (nace vinculada a motivos o contenidos extramusicales), descriptiva (describe fenómenos, sentimientos,…), electrónica (sintetizada por procedimientos electrónicos), escénica (ilustra obras de teatro), experimental (nace del deseo de sentir el material sonoro), instrumental (destinada a instrumentos musicales), religiosa (basada en la liturgia) y vocal (destinada a voces).

Música no significa lo mismo para un adulto que para un niño. Para un niño es una forma de expresión y desde pequeño puede realizar numerosas actividades musicales que le motivan y donde expresa sentimientos y emociones.  

Desde las primeras edades hay que desarrollar en los niños la percepción auditiva a través de melodías, canciones, retahílas,…propias de la cultura a la que pertenecen, para hacerles penetrar en una tradición sonora que les conducirá al lenguaje, al canto y a la expresión musical. Los padres ocupan un lugar primordial en el desarrollo auditivo de sus hijos, son los primeros emisores y receptores de esos sonidos, estableciéndose un diálogo o forma de comunicación musical, y que se convertirá en lenguaje, ritmo y música.

La música, dentro de la Educación Primaria, se incluye en el área de Educación Artística, junto con la plástica y la dramatización. La relación que existe entre estas áreas favorece la comunicación y la expresión.

Con la educación musical se pretende educar al alumno/a a observar, descubrir, analizar y valorar las realidades sonoras del mundo (realidad musical producida por los instrumentos y la voz) e iniciarlos para la participación en actividades musicales que van desde la escucha activa hasta la producción e interpretación propia, permitiendo de este modo un acercamiento y vivencia de la música como fuente de disfrute y experiencia gozosa.

Tiene como objetivos contribuir a desarrollo integral de la persona en los campos cognitivo (desarrollo del intelecto, de las capacidades de abstracción y resolución de problemas, de la imaginación, de la creatividad, de la atención,…), psicomotor (desarrollo del esquema corporal, la coordinación dinámica, la lateralidad,…) y socio-afectivo (desarrolla la sensibilidad, el sentido crítico, la atención,…) y estimular y dotar de aptitudes específicas para el desarrollo de la música. 

  1. Música y creatividad

La experiencia musical se puede resumir en: escuchar, moverse, cantar, tocar instrumentos y crear música. En la medida que una persona mejora en estos aspectos va afianzando y perfeccionando su percepción con respecto a la experiencia musical, y su repertorio de canciones y materiales musicales constituirá la base de una mayor habilidad en el movimiento, la ejecución instrumental, canto, creación, y por encima de todo, la audición.

El niño/a continuamente esta creando formas nuevas de comunicación, y el afecto estimula estas creaciones. Manipulando los objetos es como aprende a conocer las formas, a escuchar los sonidos que puede producir,… Son vivencias placenteras, que además de colaborar en la capacidad creadora, conducen a educar la sensibilidad y a desarrollar la capacidad y las cualidades necesarias para la escucha. Se pretende descubrir comportamientos espontáneos y conducirlos de tal manera que tomen la forma de una auténtica invención musical.

Para desarrollar la escucha activa, se han de aplicar técnicas encaminadas al desarrollo de la creatividad (reflexión en grupo, torbellino de ideas,…). En primer lugar a la persona en la experiencia directa, en la escucha, y partir de ella, preguntarle, e incitarle a que describa sus vivencias en relación con la música. Cuando la experiencia musical es educativa y consciente, está en relación con los sentimientos, la imaginación y la invención, entonces la música llega a crear en la imaginación imágenes visuales.

La expresión musical desarrolla capacidades auditivas (percepción de sonidos, timbres, intensidades, ejercicios que potencien la escucha y la creatividad,…), capacidades rítmicas (juegos rítmicos) y las capacidades vocales (juegos con la voz).

El proceso creativo en la música.
La música al poseer unas peculiaridades tan específicas (ciencia y arte), puede ser asociada tanto con el pensamiento divergente (desarrolla aspectos creativos) como con el pensamiento convergente (la inteligencia y el trabajo científico).

Toda persona cuenta con un potencial creativo innato, inmerso en su propio desarrollo y formando parte del mismo proceso. Para estimular la creatividad infantil  se ha de incidir en una educación creativa, tanto en el ámbito escolar como familiar y social.

Educar significa desarrollar las potencialidades humanas, capacitar. Educación creativa supone estimular, despertar, estar planificada para aprender, razonar, meditar, pensar, analizar y resolver problemas que surjan en el quehacer diario.

Los factores mentales que se atribuyen a la creatividad hacen referencia a la fluidez de pensamiento, flexibilidad, originalidad, inventiva,…

Se aprende a componer música cuando se elabora y desarrollar la idea principal, junto a la propia experiencia musical. Las experiencias musicales tempranas suelen estar enraizadas en nuestra mente y debemos ampliarlas, modificarlas,… Éste es un proceso de elaboración, donde la improvisación y el oído tienen una gran trascendencia.

Es fácil iniciar a los pequeños en la creación musical. La música tiene unas características que la hacen muy apropiada para el desarrollo de aspectos creativos. Existe un interés en los niños por golpear, frotar y percutir, los objetos sonoros, los instrumentos musicales. Más adelante, cuando desarrollan la coordinación y las habilidades motoras, se interesan por el sonido, alternan timbres, inventan secuencias y llegan a darle una estructura. El objetivo es desarrollar aspectos creativos relacionados con la composición, la interpretación, la audición y otras capacidades creativas.

Tradicionalmente, las actividades musicales se han vinculado con el canto, la interpretación, la reproducción sonora y la ejecución, olvidándose de la satisfacción por la propia expresión personal. Es necesario plantear unas estrategias que estimulen las capacidades para ordenar y conducir las improvisaciones musicales. Si queremos desarrollar la creatividad musical, las exploraciones que los niños realicen con los sonidos han de estar bien delimitadas y diseñadas en función del desarrollo evolutivo. La creatividad se basa en el juego, y la expresión creadora necesita de un periodo de juego.

La familia, los profesores, los amigos,… pueden apoyar el aprendizaje musical, y a partir de ese momento los niños crearán  y se expresarán a través de la música. Ésta es un medio excelente para desarrollar la creatividad y las habilidades cognoscitivas de los niños.

Paynter (1999) expone sus argumentos a favor del desarrollo de la creatividad musical como base del currículum de música. “Del pensar y del hacer con sonidos musicales surgen formas de llegar a conocer y formas de contar distintas a las de otras disciplinas, aunque no menos importante para el desarrollo intelectual. El pensamiento se encuentra con el pensamiento cuando compartimos nuestra propia creatividad y cuando escuchamos, comprendemos e interpretamos el resultado de la inventiva de otras personas”.

El objetivo principal es la exploración de los diferentes procesos por los que se puede llegar a crear música, aunque la base de todo está en la percepción auditiva y en querer mostrar las ideas musicales que nos surgen.

  1. Creatividad e improvisación

La improvisación es una forma de aprender a valorar las ideas y se convierte en la primera fase de la composición musical. Consiste en utilizar elementos conocidos para obtener un resultado nuevo.

La experiencia en la improvisación y en la composición ayuda a desarrollar todas las técnicas creativas e interpretativas. La improvisación es un proceso creador y un recurso didáctico que facilita la integración ya que se consigue maduración de la personalidad, aprendizajes signficativos, desarrollo auditivo, relaciones interpersonales, motivación, confianza y autoestima.

Algunos de los factores que determinan la calidad de la improvisación y la creatividad son: iniciativa (provocar el descubrimiento mediante preguntas y concentrarse en los ejercicios), imaginación (encontrar el modo de expresión de cada uno), originalidad  (dominar el mundo sonoro y actuar sobre él) y reflexión.

  1. Metodologías musicales activas que fomentan la creatividad

Las diferentes metodologías musicales o métodos activos que surgen en el siglo XX, ofrecen orientaciones metodológicas específicas para la educación musical. Estas metodologías, desarrolladas por grandes músicos y pedagogos, pretenden educar musicalmente y desarrollar la creatividad. Algunas de ellas son:

–         Orff: Descubre el valor rítmico y expresivo del lenguaje hablado y su relación con el lenguaje musical. Los principios del canto están en la palabra, en las sílabas. Utiliza palabras para ciertas figuras musicales (van = blanca, ando = negra, corro = corcheas). En esta metodología tiene gran importancia los instrumentos (naturales, corporales, de percusión, instrumental Orff). Un objetivo importante es lograr la participación mediante la utilización de elementos musicales y la audición activa. Utiliza cánones melódicos, el eco, ostinatos, el rondó,…

–         Kodály: parte del principio de que la música está vinculada a los elementos que la producen. Expresa que la canción popular debe ser la lengua materna del niño; y el folclore punto de partida del aprendizaje musical. Compone un amplio repertorio de canciones progresivas, ordenadas y secuenciadas. Los aspectos rítmicos y melódicos están íntimamente relacionados. La práctica con un instrumento de percusión y el sentido de la ejecución colectiva son los puntos en los que asienta su método. Las características más importantes de su método son: utiliza sílabas rítmicas: ta-a (blanca), ta (negra), ti-ti (corcheas) ti-ri-ti-ri (semicorcheas), emplea la fononimia y utiliza el solfeo relativo.

  1. Actividades creativas

–         Imaginar sonidos: escuchar atentamente que se oye (elementos del entorno o naturales y sonidos artificiales), describirlos, representarlos mediante grafismos o dibujos inventados, contar una historia, sonorizar textos,…

–         Inventar, construir, manipular objetos sonoros y crear ritmos con los sonidos producidos y escribirlos.

–         Expresar con el cuerpo el tempo, la dinámica y el carácter de la música realizando ejercicios de pregunta-respuesta, ecos rítmicos, ostinatos,… empleando para ello los pies, rodillas, palmas, hombros y dedos (pitos).

–         Reconocer y ejecutar ritmos básicos (binarios y ternarios) a través del movimiento corporal e inventar pequeñas historias en torno a esos ritmos. También se pueden realizar ejercicios a través del ritmo de las palabras (monosílabas, bisílabas, trisílabas,…) y hacer combinaciones rítmicas.

–         Realizar una idea sonora, composición, tema o pieza musical utilizando instrumentos musicales u objetos sonoros. Cada uno prepara una secuencia decidiendo el orden en que aparecerán los sonidos, a partir de notas, motivos melódicos, armonía, textos,… y posteriormente la realizan. Se puede grabar y volver a escuchar.

–         Jugar con la voz, inventar e improvisar pequeñas melodías cortas, dibujar canciones, escenificar canciones, improvisar onomatopeyas,…

–         Realizar danzas sencillas: baile del mantel (agarrando los bordes de un mantel, estirarlo, darle vueltas, mantearlo,..), juego del ferrocarril (hacer un tren y moverse al ritmo de la música),…

–         Crear  y escribir melodías y armonías inspiradas en ambientes, estados de ánimos, notas, motivos melódicos, escalas,…

Fuente: Filomúsica

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