Música de cámara del s. XIX

El siglo XIX es uno de los más importantes para la historia de la música en general, y así lo es también para la música de cámara. La música en general de esta época tiene un carácter más íntimo que en los anteriores, y es el momento en el que se recuperan las obras de Bach, junto con otras barrocas, que llegan a influenciar a las composiciones posteriores.

La difusión musical es cada vez mayor por la alta burguesía y cada vez más personas se dedican a la música, ya sea profesionalmente o por afición. Así comienza a haber conciertos en salas cerradas, normalmente salones de casas grandes, en los que un pequeño grupo de músicos interpreta obras de compositores famosos como Schubert, o de los viejos maestros Mozart, Haydn y Beethoven, considerados padres de la música de cámara (aunque esta no empezara con ellos).

Algunos compositores e intérpretes dedicaban su tiempo a hacer transcripciones para su propia formación de ópera, e incluso las comercializaban.

Definición

La música de cámara es el conjunto de todas las obras compuestas para ser tocadas por un grupo reducido de músicos, en las que cada parte es relativamente independiente o solista. Aparte de esta definición, que es la más común, generalmente existen diversas especificaciones que hacen este concepto más breve.

Por ejemplo, podemos poner la ambigüedad del canto: ¿es o no es un instrumento? Como la mayor parte de los tratados no la consideran como tal, se dice que la música únicamente cantada (como los madrigales renacentistas) no puede ser calificada como música de cámara. Para entrar en la clasificación, una obra debe contener como mínimo un instrumento musical.

También está la fina línea que separa si es o no es música de cámara una obra para violín solista y piano acompañante; o si un compositor que crea un noneto de cuerdas ha compuesto música de cámara o música para una “pequeña orquesta”.

Por esto decimos que el concepto de música de cámara es un poco abstracto.

Orígenes

Si recurrimos a los orígenes del término para explicar el nombre de este concepto, debemos volver a la primera mitad del siglo XVI francés. El rey Francisco I de Francia (que vivió entre 1494-1547, y tuvo su reinado entre 1515-1547), conocido como “Padre y restaurador de las Letras, Rey caballero y Rey guerrero”, llevó a Francia a ser un país rico -una potencia de primer orden- y se convirtió en un personaje emblemático en el renacimiento, permitiendo el desarrollo de las artes y las letras. Por supuesto, esto también afectó a la música.

Una cámara era una habitación de los palacios reales que se empleaba para uso personal del rey: cada uno la dedicaba a lo que quería. En el caso de este rey, tenía normalmente a personas dedicadas a las actividades artísticas, y decidió que sus músicos, al aumentar considerablemente en número, podrían dividirse en dos grupos: “músicos de la cámara” () y “músicos de la capilla” (). Más tarde, durante el reinado de sus sucesores a mediados del siglo XVII, estos dos grupos pasarían a ser tres, añadiendo la denominación de “músicos de caballeriza”.

Los grupos de música de cámara comenzaron siendo cantores e instrumentistas con un repertorio profano que interpretaban las obras en un ambiente privado, principalmente en la cámara para el rey y sus más allegados, o en fiestas en palacio.

También se han encontrado diversas obras compuestas por el siglo XVI para entre cuatro y siete violas. Esto, junto con los madrigales se consideran las primeras muestras que tenemos de este género.

Hacia el siglo XIX y a principios del siguiente, el repertorio conocido como “música de cámara” era bastante más concreto, abarcando la tradición y el legado de Haydn, Mozart y Beethoven, siendo este último el que llevó a la música de cámara a grandes escenarios. Por supuesto, en aquel momento era posible la existencia de grupos de cámara para animar fiestas, para hacer música de fondo en cafeterías o similares.

Primeras agrupaciones y primeras obras

Hasta el barroco, las agrupaciones de músicos de cámara no estaban muy bien definidas. Era usual que se tocaran partituras improvisando sobre una melodía o sobre un acompañamiento en ostinato.

A finales del siglo XVII, la instrumentación comenzó a estar más definida, al igual que los instrumentos comenzaban a tener funciones más concretas. Era habitual el uso de dos instrumentos melódicos (normalmente violines o flautas con posibilidad de repetición de instrumento en la misma composición) y uno con función de bajo continuo, para sostener las armonías (que solían ser instrumentos de tecla o similares a la guitarra).

Basándonos en el repertorio existente en aquel momento, podemos ver que eran abundantes también las agrupaciones de bajo continuo con un instrumentista solista, o incluso con tres, pero no era tan común.

Esto podemos percibirlo en las composiciones de A. Corelli, que dividió sus obras que se podrían incluir entre la música de cámara en “Sonatas da Camera” y “Sonatas da Chiesa” (Sonatas de la Cámara y Sonatas de la Capilla). El tipo de obra más importante es la Sonata a Trio, que, como se ha dicho antes, es de dos instrumentos solistas y bajo continuo.

Ejemplo: A.Corelli – Sonata da Camera Op.2 – No.4 en Mi menor.

Agrupaciones más comunes

La música de cámara del siglo XIX, como hemos dicho antes, sigue el mismo concepto que se inició en el clasicismo con los grandes maestros de esa época. Durante este período de tiempo, -sobre todo por el centro-norte de la actual Europa- se perfeccionó la técnica de los instrumentos de tecla y cuerda frotada. Estos instrumentos estaban asociados a la burguesía de aquel momento. Como el arte era más propensa a ser creada en las clases altas de la sociedad, la mayor parte de música de cámara está destinada a este extracto social, y por lo tanto, los grupos más comunes son de estas familias de instrumentos: cuerda y tecla.

Estos son los cuatro grupos de cámara más comunes:

  • Trio de cuerda: Es completamente de cuerda frotada y contiene un violín como instrumento principal, una viola que suele ocuparse de completar con armonía o de hacer respuestas al violín y un cello, que se encarga de bajos y armonías. Tiene sus bases de origen en la Sonata de Trio barroca, que no tenía tan fijos los instrumentos utilizados. Joseph Haydn en el siglo XVIII es el primer compositor que utiliza el trio con estos instrumentos en concreto.

Ejemplo: F. Schubert – Grumiaux String Trio, D. 471

  • Trio de piano: Está formado normalmente por un violín, encargado de la melodía principal, un cello, encargado de los bajos y de responder con melodías secundarias (generalmente) al violín, y un piano, que suele encargarse de hacer las armonías, e incluso a veces, melodías. Era uno de los grupos de cámara más utilizados en el siglo XVIII, y esto se conservó en el XIX. Los primeros tríos, inaugurados por Mozart, fueron compuestos teniendo en cuenta la poca sonoridad de los instrumentos de aquella época. A mediados del siglo XIX, los tres instrumentos han logrado un gran alcance acústico.

Ejemplo: C. Schumann – Trio de piano, violín y cello Op. 17 

  • Cuarteto de cuerda: Es el grupo de cámara más utilizado, tanto en el clasicismo como en el romanticismo. Está formado por dos violines, una viola y un cello. Los dos violines llevan melodías que se responden o acompañan entre sí; la viola se encarga de ayudar al cello reforzando los bajos y con la armonía, y el cello, de los bajos por completo. Quien comenzó a explotar esta formación fue Haydn en el Clasicismo, pero un digno sucesor suyo si hablamos de ser prolífico, es Boccherini, con sus más de 90 cuartetos.

Ejemplo: F. Mendelssohn – Cuarteto de cuerda Op. 80 – No. 6 en Fa menor

  • Quinteto con piano: Este grupo está formado por un cuarteto de cuerda que suele acompañar a un piano. A veces los papeles están invertidos y es el piano el que acompaña a los dos violines del cuarteto de cuerda. Acabó convirtiéndose en el ensemble musical más importante a partir de mediados del siglo XIX, debido a su rango dinámico y sus posibilidades expresivas. Al tener tanto rango sonoro, este grupo puede alcanzar elementos cuasi-sinfónicos. Esta formación alcanza la estabilidad con el ejemplo siguiente:

Ejemplo: R. Schumann – Quinteto de Piano Op.44 en Mi bemol mayor

Otra agrupación de similar importancia es el quinteto para clarinete y cuarteto de cuerda. Había diversas combinaciones que siempre agrupaban viento, cuerda y piano que llegaban desde el dúo hasta el octeto o incluso el noneto, aunque esta última agrupación es de lo menos común en el siglo XIX. Los instrumentos de viento más utilizados en estos grupos quizá llegarían a ser los de la familia del viento-madera, que alcanzarían en la segunda mitad de siglo mejoras gracias a las llaves de Böhm. Schubert fue quien más fama le dio al grupo de cámara de piano y voz, con sus más de 600 lieder.

Durante este período de tiempo, también se compusieron muchas sonatas para dos instrumentos, siendo uno de ellos el piano y otro, un instrumento melódico. Si se consideran los “diálogos” entre voces de los distintos instrumentos el aspecto más importante de la música de cámara, estas obras, a pesar de ser hechas para una formación que incita a pensar que hay un solista y un acompañante, podrían ser consideradas un dúo, ya que las diversas melodías son interpretadas por las dos en distintos momentos, contestándose entre sí.

Obras, compositores e intérpretes

Obras

Como a lo largo de toda la historia de la música, el compositor es el que decide el nombre que le da a su obra: si lo hace por la forma, por el fin que tenga, por el contenido, uno libre… En el caso de la música de cámara del siglo XIX, al igual que en el XVIII, la mayor parte de las veces, el compositor de da el nombre de la formación para la que ha compuesto esa obra: Trio, cuarteto, quinteto…

En cuanto a la forma de estas obras, suele utilizarse un formato de sonata en tres o cuatro movimientos, comenzando por un movimiento rápido; como segundo uno lento con forma A B A’, como tercero un Scherzo o un Minuetto con trio y como cuarto otro movimiento rápido con forma Sonata, Scherzo o Rondo.

Fueron populares también las canciones para piano y voz, que también eran interpretadas con un instrumento melódico y piano. La forma de estas pequeñas piezas era normalmente de A B A’, aunque también era común repetir el mismo fragmento diferentes veces (A-A-A), utilizar una forma similar a la de un rondo (A-B-A-C-A) o una forma bipartita con repeticiones (A-A-B-B). En el caso de Schubert, quien más ha cultivado este género durante el romanticismo, intentaba crear un acompañamiento que representara lo máximo posible la trama, o lo que quería expresar la voz.

Otro tipo de obra, considerada por algunos la más cultivada en este campo, es la sonata para instrumento melódico y piano. En estas, los diálogos que se producen entre el instrumento melódico y su acompañante son lo más importante para diferenciarlas de una sonata para solista con acompañamiento de piano. Se trata de la fina línea de la que previamente se ha hablado. Los instrumentos melódicos más utilizados para esto son el violín, el cello, y sobre todo en el caso de Brahms, el clarinete.

Compositores e intérpretes

Quien comenzó a llevar a la música de cámara a los grandes escenarios fue Beethoven, a principios del siglo XIX. Tras eso, esta disciplina musical comenzó a ser más vista en salas de conciertos, y muchos compositores se animaron a componer para reducidos grupos de músicos. A lo largo de este siglo, los dos compositores más destacables en el campo de la música de cámara son Johannes Brahms desde Alemania y Franz Schubert desde Austria. Otros compositores que también destacaron entre la multitud fueron Robert Schumann y Felix Mendelssohn.

Fuera de los escenarios, algunos músicos optaban por realizar ellos mismos sus propios conciertos en casa. El ejemplo más destacable son las “Schubertiades”, eventos en los que se interpretaba música principalmente de Schubert, y en los que estaba normalmente el propio compositor. Precisamente por esto, eran más comunes en Viena, donde él ya se había ganado una gran fama. A veces él mismo interpretaba sus propias obras al piano con un cantante como solista. Acompañando a estas actuaciones se solían hacer otras actividades culturales, como leer poemas o bailar.

Entre los intérpretes de música de cámara más conocidos por el siglo XIX están la pianista Clara Schumann y los violinistas Joseph Joachim (Joachim Quartet), Joseph Hellmesberger (Hellmesberger Quartet), Vilemina Norman Neruda y Louis Spohr. Todos ellos eran también compositores y se centraban en la música de cámara.

La música comenzaba a ser una actividad de la alta sociedad, por lo que no solo profesionales, sino aficionados eran los que interpretaban música de cámara en ambientes más sencillos que un escenario: sus propias casas eran un lugar idóneo para realizar conciertos de este género.

Fuente: Symphonia Revista

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