La armonía

En el día de hoy continuamos con nuestro breve y simplificado desglose acerca de qué es la música. En este caso, trataremos otro de los principales elementos musicales, la armonía.

Decíamos en el artículo sobre la melodía que esta representaba una perspectiva horizontal de la música, por lo que una melodía se construía a lo largo del tiempo, ya que es una sucesión de sonidos. Por otro lado, la armonía debe ser entendida desde una perspectiva vertical.

Esto se debe a que la armonía se encarga de estudiar sonidos simultáneos, o sea, que ocurren al mismo tiempo. Esa unión de varios sonidos siendo emitidos al mismo tiempo recibe el nombre de acorde. Pues bien, esos acordes son la materia prima para el estudio armónico.

Desde su construcción hasta las diferentes formas de enlazar unos con otros. También estudia los arpegios, que son acordes desplegados a lo largo del tiempo pero que son percibidos por nosotros como una unidad.

La armonía se basa en la combinación y relación entre acordes consonantes y disonantes. En otras palabras, acordes que producen una cierta relajación, y aquellos que producen tensión.

Estas sensaciones producidas por los acordes tienen, nuevamente, su base en un fenómeno físico llamado Escala físico-armónica o Serie armónica.

Cuando nosotros tocamos una nota cualquiera, generamos una onda de presión de aire que genera a su vez otras notas casi inaudibles para nuestro oído. Estas notas son llamadas de armónicos, y ellas son las que definen el timbre particular de cada instrumento.

Estos armónicos se producen de forma ascendente y descendente. La primera nota de forma ascendente que es diferente a la nota fundamental es el tercer armónico, que se sitúa a un intervalo de quinta de la fundamental. Al tocar un Do, el tercer armónico que surgiría sería el Sol.

Es por esta razón que sobre el quinto grado de la tonalidad se construye el acorde de dominante, considerado como un acorde generador de tensión al ser el primer armónico diferente a la nota fundamental. Al mismo tiempo, de forma descendente, la primera nota diferente seguiría siendo el tercer armónico, pero esta vez a una distancia de quinta descendente.

O sea, si tocásemos un Do, el tercer armónico descendente sería un Fa. Esta diferencia también genera una tensión, pero al ser descendente la llamamos de tensión introvertida frente a la tensión extrovertida generada por la dominante. El acorde construido sobre el tercer armónico descendente recibe el nombre de subdominante.

Hemos visto que al tocar un solo sonido se generan muchos más, pero ¿qué ocurre cuando tocamos varios sonidos al mismo tiempo? Esto es lo que ya hemos denominado como acorde, y pueden darse dos situaciones.

Si ambos sonidos tienen un alto número de armónicos coincidentes, se tratará de un acorde consonante (creador de relajación). Si no es este el caso, se tratará de un acorde disonante (creador de tensión).

Aparte de la función de subdominante (realizada por el II, IV, y, en algunos casos, VI grado de la tonalidad) y dominante (realizada por el V, VII, y, en algunos casos, III grado de la tonalidad), está también la tónica. La tónica es el principal acorde de la tonalidad, ya que se construye generalmente sobre el I grado, representando así un reposo. Aunque también se puede construir un acorde de tónica sobre el VI y III grado, dependiendo del contexto en el que se encuentre.

La armonía

22 de agosto 2018.

David Edson Miglirioni Soterio

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